Las autoridades podrán echar culpas: decir que los responsables son los agitadores de Morena o que los propios vecinos, hacinados en fraccionamientos mal planeados, provocan el tráfico al no respetar los límites de velocidad en las avenidas saturadas. Pero estas excusas son como dibujos generados por inteligencia artificial: expresan una comprensión limitada y no transforman la realidad, solo la decoran. En el fondo, lo que intentan ocultar es lo más inconfesable: quienes deberían solucionar la crisis urbana ya no saben qué hacer.
No tienen idea de cómo enfrentar el colapso vial que ya es una realidad. Primero fue la "gaza" de incorporación del Periférico de la Juventud y Teófilo Borunda, una zona donde con frecuencia caen vehículos al "barranco", que en realidad es el río Chuviscar, un espacio de gran valor ambiental y cultural. Allí, Salvemos los Cerros organiza caminatas en otoño para ver luciérnagas, siempre con el temor de que un auto nos aplaste. Esta gaza fue anunciada con bombo y platillo, pero hace unos días la Dirección de Obras Públicas y la Dirección de Desarrollo Urbano admitieron que no cuenta con ningún permiso ni autorización.
Ahora vuelven con el tema del Poniente 5, confesando su propia derrota. Dicen que la primera etapa se desarrollará en los próximos diez años, pero en realidad eso significa que el proyecto no es viable. Leí el estudio de factibilidad técnica y contempla la afectación de más de 40 cauces federales de agua. Es decir, se pretende sacrificar el caudal de casi medio centenar de arroyos para movilizar apenas 7,000 vehículos diarios. Una insensatez, considerando la crisis de sequía y saqueo de agua en el estado. Pero además, es una propuesta inútil, pues no resolvería el tráfico.
Más calles no equivalen a menos tráfico; de hecho, sucede lo contrario. Aunque parezca contraintuitivo, nuevas avenidas, sobre todo de alta velocidad, generan más congestionamientos. La razón es simple: en fraccionamientos como los del Reliz, las entradas son limitadas. Si cruzas la ciudad más rápido, solo llegarás antes a hacer fila en la entrada de tu casa. Además, más carriles disponibles atraen más vehículos, exacerbando los problemas en una ciudad que ya tiene la mayor cantidad de autos por habitante en el país, y donde la violencia vial y los accidentes por estrés urbano son cotidianos.
La raíz del problema es la especulación inmobiliaria. Empresas y particulares planearon el crecimiento de la ciudad hacia los cerros del poniente porque el suelo era "barato", sin considerar las consecuencias. Al inflar el valor de la tierra, amasaron fortunas, mientras que la ciudadanía —especialmente quienes compraron viviendas en esos fraccionamientos con la promesa de áreas naturales protegidas— terminó pagando las consecuencias: una sola entrada y salida para miles de habitantes. Negocio para unos, crisis urbana para todos.
La esperanza está en la ciudadanía. Vecinos de Valle Escondido, junto con Salvemos los Cerros, han demandado al municipio para frenar los fraccionamientos que destruyen el Cerro Mesa de los Caballos. De concretarse estos desarrollos, el Poniente 5 quedaría obsoleto antes de existir, colapsando aún más la calidad de vida y el equilibrio ambiental de la ciudad. Solo mediante una organización ciudadana informada y con un análisis científico de la realidad se podrá construir una alternativa viable al colapso vial.
Mientras tanto, consideren esto: la prisa puede matar. Si van en su auto, pónganse cómodos, escuchen música agradable o un podcast como los de Cambio Colectivo. No arriesguen su vida ni la de los demás. Y mientras estén en el tráfico, reflexionen sobre la necesidad de una participación ciudadana activa para frenar los fraccionamientos y evitar que la calidad de vida en Chihuahua siga descendiendo por la avaricia de unos pocos.